Gorlero

La principal avenida de Punta del Este se muestra vital, aunque con varios locales vacíos.

 

 Mide 13 cuadras de largo (o 12 y un poco más, para los supersticiosos); es decir casi 1.300 metros. Comienza en la esquina con El Foque (calle 14) y termina en su intersección con la Av. Lorenzo Batlle Pacheco y la calle Francisco Salazar, por lo que atraviesa dos barrios: la Península y La Pastora.

 

Le dicen “avenida” porque toda urbe necesita al menos una calle importante, pero su ancho es igual al del resto de las calles de la ciudad. Menos conocido como calle 22, el “eje” del Punta del Este tradicional recuerda el nombre del primer intendente de Maldonado: Juan Bautista Florentino Gorlero, quien ocupó el cargo de gerente del Banco República a partir del 15 de julio de 1918 por decisión de la Junta local.

Aunque tuvo altibajos a lo largo de su historia, hoy Gorlero se mantiene como un gran paseo —sobre todo familiar— y una pasarela que permite apreciar las tendencias de la moda y los perfiles turísticos de cada temporada.

En el primer tramo, muy cerca de la terminal de ómnibus y frente a “Los Dedos”, se percibe más fuertemente la brisa y el olor a mar, debido a que en lugar de construcciones sobre la rambla, existe un gran estacionamiento, que en general durante las temporadas y a la noche está lleno de bote a bote.

En ese punto pero en el área edificada, subsiste un vestigio arquitectónico de la vieja Gorlero, a metros de la esquina de la calle Angostura. Luego de una oficina de negocios inmobiliarios, una antigua casona de dos plantas con vista privilegiada hacia la playa sobrevive a la piqueta, aunque desocupada y a la venta. En su parte inferior, se ofrece en alquiler un amplio espacio comercial, también vacío, totalmente vidriado.

Haciendo cruz, las enormes pantallas del Nogaró anuncian algunos de los espectáculos que tendrán lugar esta temporada, publicidades varias y las promociones del tradicional casino de la esquina Emilio Inzaurraga. En esta primera cuadra de la “avenida” también es posible comprar regalos para Reyes en el luminoso bazar “El Quijote”, que permanece abierto hasta tarde en la noche.

Ya adentrándose en la más famosa arteria esteña siguen locales de venta de celulares, agencias de viajes, farmacias, casas de cambio, tiendas de licores, una parada de taxi y la tradicional Galería Sagasti, con una peluquería unisex al frente.

Durante todo el recorrido hay bancos para sentarse a descansar y esperar que esposas y maridos escudriñen a sus anchas góndolas y anaqueles.

La primera heladería (“Pecas”) ocupa toda la planta baja de un edificio esquinero en la calle Las Focas, en el que en la primera planta funciona un conocido estudio jurídico.

En la misma calle, frente por frente, está la vieja Estación del Este (hasta hace pocos años explotada por Ancap), con su torre y tradicional reloj. Esta edificación de la década de 1940 conforma, junto con el Cantegril Country Club y la Estación de Carrasco en Montevideo, una “trilogía” de obras proyectadas por el arquitecto Rafael Lorente Escudero.

También en la Calle 30 y sobre la acera contraria las ofertas del local de Dante (que popularizó hace décadas la frase “de un escarbadientes a un elefante” para decir que vende casi de todo) ocupan parte de la vereda. Sillas para la playa, sombrillas, calderines y pelotas de goma recuerdan que la temporada está en desarrollo.

Varias pasarelas.

En la noche, la circulación en un solo sentido no evita los trancazos en el tránsito de Gorlero. Las palmeras decoradas con guías luminosas dan un aspecto agradable y quedan a tono con las fiestas de fin de año. Sobre las veredas se desarrolla un desfile de pasarela en el que todo vale, desde la ropa más casual hasta los vestidos de noche.

Cruzando la calle Las Gaviotas, los rubros comerciales comienzan a repetirse, pero la oferta también se hace más variada, con una galería y distintos restaurantes. Destaca la decoración del pequeño local “Kaboa”, que tiene el frente original de una camioneta Volkswagen Kombi sobre su marquesina. Este comercio vende básicamente remeras con motivos de reggae (la hoja de marihuana no puede faltar). La música de Bob Marley acompaña sin molestar.

Los turistas que recorren Gorlero son en su mayoría argentinos, aunque los acentos portugueses y anglosajones se escuchan en todo momento.

En la esquina de Los Meros la “Butik” Canoa Quebrada es un llamador para quienes buscan un regalo o recuerdo de bajo precio. De todos modos, lo que constituye la seña de distinción del local son los carteles policromados que simulan un nomenclátor universal de barrios, ciudades y países, apuntando hacia diferentes direcciones.

Locales vacíos.

A media cuadra de “Canoa Quebrada”, por la acera de enfrente, hay varios locales vacíos en una galería, que no pudieron ser alquilados para la temporada. La misma realidad, incluso peor, se verá más adelante en Gorlero.

Junto a este primer conjunto de locales vacíos hay una sucursal de la librería “Outlet” (que está en Montevideo y en otros lugares de la costa) con ofertas de libros sobre la calle a $ 100 o $ 250 por tres ejemplares.

Luego de un tramo que incluye heladerías, cafeterías y los más tradicionales locales de comidas rápidas se impone, sobre la margen izquierda, la Plaza Artigas con su obligado paseo de artesanos. En su horario de verano permanecerá abierta de 11:00 a 2:00 am (en invierno cierra a las 19:00 horas).

Sobre la calle, los stands con cuadros de autor concitan la atención de no muchos turistas, en ocasiones atraídos por las marinas. Otros optan directamente por recorrer los puestos techados al abrigo del viento fresco que por las noches sopla desde la rambla. En ellos es posible comprar desde una costosa alhaja hasta una chuchería de $ 100. Sobre la esquina de la plaza el Centro de Información de Turismo es atendido por personal joven. También es posible obtener en este punto asesoramiento en oportunidades de comercio e inversión.

Más allá de la Plaza Artigas la “movida” de Gorlero (como ocurre desde hace años) comienza a desvanecerse. Sin embargo, aún es posible hallar lugares para comer —a un precio razonable— más farmacias, otra heladería, un quiosco, otras inmobiliarias, bancos y cambios.

Sobre este tramo de Gorlero es verdaderamente notoria la presencia de locales vacíos.

Las casonas dejaron lugar a los comercios.

Fue y es la columna vertebral de la ciudad. En los primeros años, magníficas casonas se levantaron de un lado y otro de Gorlero, incluso antes de que tuviera este nombre. Poco a poco, las casas comenzaron a dejar su lugar a los negocios. La confitería “La Fragata” fue de las primeras en dar ese color particular que exhibió el balneario desde los cuarenta hasta los setenta. Luego llegaron otros boliches con su particular impronta: “Oasis” en Gorlero y la 28, la heladería “Gorlero” primero en esa misma esquina y luego en el cruce con la 29. La confitería “King Sao”, el restaurante “Catarí”, la enorme pizzería “Savannah” (luego transformada en “Chop Garden”), la casa y peluquería “Dante”, de las pocas que hoy sobreviven a la época dorada de Gorlero. A lo largo de su extensión, la avenida tiene una plaza y una escuela pública. El espacio público alberga a los artesanos. Hasta la dictadura, la plaza contaba con el tanque de agua que surtía a toda la población de la península.

(Producción: Marcelo Gallardo)

Publicado en el Pais