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Ballenas en la bahia

Historia de las ballenas en Punta del Este

Son gigantes, vienen de visita y llegan por el mar

Resulta llamativo que, a pesar de ser Uruguay un país costero, nuestra cultura muestre señales tan marcadas de haberse desarrollado de espaldas al mar. Entre los meses de julio y noviembre, todos los años, asistimos maravillados (y hasta sorprendidos) a la visita anual de las ballenas francas a las costas rochense y fernandina.

cabezalAunque siempre fue así, este acontecimiento periódico tan singular no forma parte sustancial de nuestro sentir y valoración sobre la naturaleza uruguaya. Entre las numerosas ballenas que forman parte de nuestra fauna autóctona, sobresale la ballena franca (Eubalaena australis) por la regularidad y frecuencia con que se producen los avistamientos costeros.

Por fortuna se acerca a nuestras costas para reproducirse, brindándonos la oportunidad de observar su plácida presencia, privilegio que muy pocos pueblos del mundo tienen. Pero, hasta hace muy poco tiempo su comportamiento ha jugado en su contra. La facilidad con que se caza a esta especie, la ha llevado al borde de la extinción.

Hoy, gracias a las prohibiciones y al trabajo de numerosas organizaciones conservacionistas, su población se recupera lentamente.

A pesar del privilegio que tenemos, casi nada de información acerca de la ballena franca forma parte de nuestro acervo popular. Pocos saben que, en un principio, Punta del Este fue un pueblito ballenero.

A fines del siglo XVIII funcionó en la isla Gorriti una factoría para procesar ballenas.

En la propia bahía de Maldonado, en cuatro meses del año 1795 se cazaron 20 ballenas.

La primera iluminación de las calles de Maldonado se realizó con aceite de ballena franca.

No es casualidad que una ballena franca adorne el escudo fernandino, exhibiendo su inconfundible doble resoplido.

La creencia popular asume que las ballenas expulsan chorros de agua. Sin embargo lo que expelen es vapor de agua como consecuencia de la expiración de aire caliente, el cual al entrar en contacto con el aire frío exterior, se condensa formando esa nube tan visible y sonora.

Lo cierto es que nuestro país cuenta con el privilegio de exhibir todos los años la llegada de las ballenas francas a la costa.

Existe la posiblidad de avistarlas desde Piedras del Chileno, en Pinares, donde se encuentra instalado uno de los interesantes observatorios de avistamiento que posee Maldonado.

Pero si la idea es verlas bien de cerca, en el Puerto de Punta del Este hay varias empresas que ofrecen salidas en embarcaciones que se acercan a este mamifero y cuentan con guías especializados para explicar detalles del cetáceo.

Los paquetes para ir a ver las ballenas son variados, tanto pueden ser por el día, como por el fin de semana incluyendo en ese caso el alojamiento. Lo mejor es acercarse a su agencia de turismo amiga para conocer las diferentes posibilidades.

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