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Los sentidos y el vino parte 1 … sigue

Los sentidos y el vino

Cuando comemos o bebemos algo entran en juego nuestros sentidos, los cuales son los responsables de las sensaciones que percibimos, impresión visual, aromas y gustos, al igual que algunas sensaciones táctiles en boca.

Antes de realizar un análisis de cualquier bebida o plato de comida conozcamos un poco nuestro cuerpo….

Sentido del gusto.

La lengua es el órgano capacitado para recibir los sabores. En ella se encuentran las papilas gustativas, que son las responsables de hacernos sentir los diferentes sabores.

 

El mapa de la lengua nos muestras las diferentes zonas en que se encuentran las papilas gustativas, que se dividen en dos grupos.

En la base de la lengua están las papilas caliciformes que tienen forma de copa y son las responsables de recibir los sabores amargos.

En los costados y la punta de la lengua encontramos las papilas fungiformes,  que tienen forma de hongo y reciben los sabores dulce, salado y acido.

Luego tenemos en toda la superficie de la lengua las papilas filiformes que son las táctiles, es decir nos dan las sensaciones de textura de los alimentos y bebidas. En los alimentos podemos diferenciar por ejemplo entre la piel de la manzana (lisa) y la de un durazno (aterciopelado) y en los líquidos si es denso, fluido u oleoso.

 

Además de estos cuatro gustos se ha acreditado el umami, un sabor vigoroso análogo al de alimentos ricos en albumina como son la carne, el pescado y el queso cuyo componente principal es el glutamato.

 

Sentido del olfato.

 

Los receptores que perciben los olores se encuentran en una pequeña porción de la mucosa nasal de unos dos centímetros cuadrados denominada epitelio olfativo. Es una membrana que contiene células receptoras y glándulas, llamadas de Bowman.

Una persona puede distinguir entre dos mil a cuatro mil olores, sin embargo se sabe que los receptores sensitivos son capases de distinguir alrededor de diez mil olores, pero es el cerebro el responsable de reconocer y juzgar las impresiones sensoriales, es por esto que podemos educar y almacenar diferentes aromas y olores en el correr de nuestras vidas.

También tenemos la vía retro nasal, que son los olores que llegan a través de nuestra boca, los cuales se suelen confundir con sabor, ya que crean la ilusión que están localizados en la boca.

Como vimos anteriormente en la  boca se pueden percibir sabores dulce, salado, acido, amargo, y otro como umami, pero no chocolate, naranja, pescado, etc. Estos son a nivel olfativo y es una muestra de los aromas que nuestro cerebro ha aprendido a distinguir.

Esta mucosa de la nariz atrapa las partículas odoríferas (las que huelen bien) y después las estructuras amarillas que parecen pelos las transportan al centro olfativo en la parte superior de la cavidad nasal. Únicamente el 5% del epitelio nasal está directamente relacionado con el sentido del olfato.

 

Experimento: 1) Tápate la nariz mientras comes un trozo de chocolate, notaras la dulzura pero no su sabor. Luego haz lo mismo mientras masticas una manzana y después una zanahoria.

¿Notas las diferencias?

2) Para reforzar un sabor saca aire por la nariz después de tragar. Cuando exhales el aire las moléculas del aroma volverán a pasar de la boca a la región olfativa de la nariz.

 

Sentido de la vista.

 

Es la vista la que nos transmite una infinidad de información, quizás  es el sentido más usado y del cual más dependemos. Está encargado de informar el color, la forma, la ubicación y nos da una primera impresión de todo lo que nos rodea, quien se encarga de todo esto es el ojo.

Está formado por la  esclerótica, (parte blanca) es una membrana que le da la forma y lo protege, hacia adelante se encuentra la cornea, debajo de esta la pupila y a su alrededor el iris.

La retina, la parte más interna del ojo, donde se origina el nervio óptico. Está formada por células sensibles a la luz y los colores. Detrás del iris y delante del humor vítreo encontramos el cristalino, es como una lente regulable, la cual aumenta el grosor al enfocar de cerca y se hace más delgado para enfocar de lejos.

Sabemos que el ojo es sumamente móvil y esto es posible gracias a siete músculos que le permiten realizar estos movimientos, al igual que los músculos encargados de regular el tamaño del cristalino y la abertura del iris.

 

¿Cómo funciona?

 

La luz pasa a través de la pupila, atraviesa el cristalino se proyecta sobre la retina (una imagen invertida), donde se transforma, gracias a las células llamadas  foto receptora,  en impulsos nerviosos que son trasladados por el nervio óptico hasta el cerebro, donde este las interpreta de la forma correcta.

De esta manera podemos disfrutar y apreciar  todo lo que vemos a nuestro alrededor.

 

Esta sección del ojo muestra el iris (la zona entre verde y grisácea de la parte inferior de la foto), el anillo que controla la cantidad de luz que entra en el ojo. Las fibras que se observan por encima de él forman parte del cuerpo ciliar, que contiene los músculos que alteran la curvatura del cristalino y modifica el centro luminoso en la retina. El cuerpo ciliar también segrega el líquido conocido como humor acuoso, que ocupa el espacio entre la córnea y el iris así como la cavidad entre el iris y el cristalino.

Una imagen de la retina muestra claramente los dos tipos de células fotorreceptoras que la forman. Las células amarillas son los conos, responsables de la visión en color mientras que las células blancas (en la parte inferior de la fotografía) se denominan bastones y son las encargadas de la visión en blanco y negro. Los bastones se conectan en grupo a las neuronas para producir una imagen general. Aunque mucho menos numerosos, los conos se unen de manera individual a las células nerviosas y forman una imagen detallada.

 ver segunda parte